Edición Agosto

Edición Agosto

En esta ocasión el tema es la amistad; quise revisar el  replanteo a esta hermosa palabra y expresar algunas situaciones que visualizo tanto en sesiones de coaching como la vida cotidiana y que justamente refieren a los opuestos, sus sombras y la generación de contrastes de aquello que entendemos como amistad.  Lo primero que me pregunto es: ¿Qué es la amistad en pocas palabras?

Si empezamos por el origen de su significado, según la web la palabra amistad proviene del latín "amicĭtas" que significa amistad. Esta viene de “amīcus”, que se traduce como amigo. Sin embargo, este último término, proviene del verbo "amāre", que significa amar.  Buscando conceptos y definiciones de la amistad, está fue para mí la que más se acerca a mi modelo mental de este importante concepto:

“La amistad se puede definir como el afecto personal puro y desinteresado, generalmente recíproco, que nace y se fortalece entre dos o más personas y que la mayoría de los seres humanos tiene en gran estima. En general, la amistad es hacer el bien, uno al otro. La condición indispensable de una camaradería es el trato comunicativo y afectuoso, además, una buena comunicación es la que permite que ésta se pueda dar y recibir. La amistad se fomenta mediante el buen comportamiento con las personas, presentando ayuda y compartiendo alegrías y tristezas.”

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Asimismo, otras definiciones mencionan que “La amistad es una relación afectiva que se da entre dos o más personas a las que une algún tipo de afinidad. Es una conexión cimentada en valores como la lealtad, el compromiso, el apoyo y la sinceridad.”

Pero es allí donde profundizo y me pregunto ¿Dónde nace la amistad?

Es importante acotar que una verdadera amistad está basada principalmente no sólo en la afectividad y empatía que exista entre dos o más personas, sino principalmente en el respeto mutuo que exista y permita desarrollar la confianza necesaria.

En qué se basa? Ya Aristóteles en la antigüedad hace una clasificación propia de amistades:

  • La amistad de utilidad, basada en la obtención de algo que nos resulta beneficioso por parte del amigo.
  • La amistad basada en el placer, basada en la obtención de placer mutuo y que Aristóteles atribuye especialmente a la gente joven.
  • La amistad virtuosa, que es en la amistad perfecta, porque reúne a aquellos iguales que son buenos y que destacan en virtud. Se comparte una apreciación de lo bueno y virtuoso de la vida y no existe razón de sacar provecho.

Y en la modernidad ¿Qué dijo Freud sobre la amistad?

No camines delante de mí, puede que no te siga. No camines detrás de mí, puede que no te guíe. Camina junto a mí y sé mi amigo”. Freud esbozó una tópica, es decir, una teoría de los lugares psíquicos.

Y aquí me pregunto…¿Puede una amistad competir?

A mi criterio considero que el tipo de competencia que se genera en una amistad entre terceros, es similar a la que se produce entre hermanos por el amor de sus padres. En realidad, se trata de temor a la pérdida, a no ser querido, a no estar en su mundo o en el tuyo. El amor, la más grande de las emociones genera muchísimas preguntas y amplias relaciones. Se entiende en la amistad que su opuesto es la enemistad y su sinónimo, la rivalidad.

Qué es la Enemistad?  El término es todo lo contrario a la amistad, de hecho, nace debido a vivencias personales que terminan en discusiones con personas cercanas al círculo social, de familia e incluso de pareja. Puede surgir por envidia, por ejemplo no aceptar condiciones sociales, la apariencia del contrario o por la religión y muchas más. Se trata de un rechazo, odio o aversión hacia una persona denominada enemiga; aquí desde mi mirada de coach diría que aparece el juicio hacia el otro, se trata de armar un concepto mental propio o impuesto sobre algo o alguien, que requiere una fuerte labor para erradicar ese preconcepto.

Qué es la Rivalidad?  La rivalidad es la disputa que se establece entre dos o más individuos, a la hora de conseguir un mismo fin, o en el camino a superar el mismo. Como sabemos, la rivalidad tiene objetivos específicos y siempre el sujeto que rivaliza con otro, tendrá una justificación para actuar de esa manera confrontadora. El objetivo es lograr rivalizar, podríamos decir compitiendo, con el otro. Y claro, ese objetivo, esa meta ó ese fin, tendrá una justificación a analizar, desde el “Para qué rivalizar?”.

Por qué existe la rivalidad?  La rivalidad puede ser muchas veces productiva, nos puede impulsar y animar a ser mejores en alguna actividad, a mejorar en alguna cuestión, o sea, la rivalidad es buena en muchas ocasiones y de vez en cuando hasta saludable. Hará que nos esforcemos para lograr algo y eso siempre es bueno porque nos hace crecer como personas. Y aquí entra la pregunta ¿Cuáles son las características que hacen a dicha rivalidad? Para qué aparecen? Qué me hace ver esa rivalidad? Principalmente, ¿En qué me diferencio con mi otro?

Y qué pasa con la envidia?   La envidia es uno de los sentimientos más comunes que los seres humanos sienten, que supone por un lado la tristeza o el disgusto profundo que siente el apreciar el bien ajeno, o en su defecto por el cariño y estimación que otros reciben y éste no lo tiene. A lo largo de la historia la envidia ha sido la protagonista en diversas culturas, una muestra de ellos es la cultura griega y romana que apostaron a reflejarlas en diversas obras. La envidia en el ámbito psicológico sostiene que es un sentimiento, que es negado por aquel que lo expresa ante terceras personas. Normalmente lo que hace el envidioso es ocultar la envidia ya que desde la mirada social, el individuo envidioso tiene mala prensa y reputación.

¿Podemos decir que existe la envidia en la amistad?  Si podemos y suele darse. La cuestión es reconocerla y calificar en qué estadio estamos de esa emoción. Como dice Levy, “la  envidia no es un «defecto» que ataque a algunos y a otros no, sino  que se trata de una emoción universal, es decir, que todos los seres humanos podemos sentirla en la medida en que se den ciertas condiciones de contrastes intolerablemente dolorosos.” Aquello que cambia, es el umbral de dolor que cada uno soporta y por el cual, se detona la emoción. Cuando ese umbral supera nuestro límite, es muy probable que la envidia aparezca, independientemente de la relación que tengas con la otra parte.

Al final, hablar de amistad, enemistad, envidia, rivalidad, competir, amor y desencanto, son temáticas frecuentes en mis conversaciones de coaching trabajando confidencialmente con mi consultante, todas ellas, pueden darse en relaciones de amistad, de trabajo, de equipo y hasta en relaciones estables de familia y de parejas; aquí es donde una vez reconocida la situación y descubierta por el propio interesado se arma una propuesta de trabajo, conversaciones, dinámicas pnl y ejercicios de bienestar, amplían su mirada y sirven para reconocer cegueras, temores y mandatos mentales que impiden su crecimiento.

En dichos encuentros asoman las emociones en forma individual, aunque también puede trabajarse en grupo familiar, en equipos de trabajo o grupos. En estos encuentros, aparecen indicadores útiles y beneficiosos que desde el trabajo profesional del coach permite al consultante re-pensar y comenzar a actuar de manera diferente a través de su propio descubrimiento.

Como coach ontológico corporal no brindo soluciones, el propio consultante las obtiene de su trabajo interior y autoconocimiento, basándose en el futuro, en la acción y en pos de los resultados buscados. Cada caso es único, cada situación y búsqueda personal es confidencial, llevada a cabo con una propuesta diseñada a cada coachee y su temática a solucionar; el coaching funciona como una poderosa herramienta que genera una nueva forma de verse en el mundo, como así también una filosofía de vida y de estar siendo.

Hasta la próxima y a seguir creciendo!!

 

Bibliografía consultada:

https://www.definicionabc.com/

https://conceptodefinicion.de/

Norberto Levy; “La Sabiduría de las Emociones”

Lozano Correa, Luz Janeth

“El coaching como estrategia para la formación de competencias profesionales”

Revista Escuela de Administración de Negocios, núm. 63, Universidad EAN, Bogóta, Colombia