Edición Junio

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En las consultas que practico, muchas veces mencionan el deseo de decir Basta con todas sus fuerzas pero que muchas veces no pueden. En ocasiones, me comentan que toman el ánimo, lo reflexionan, se preparan y luego puede pasar que el “No” deseado ó el “Basta” esperado, no surge. Siempre digo a mis coachees que eso que ocurre no está ni bien, ni mal pero les pregunto cómo los afecta a ellos y cómo se sienten con aquello que les impide llegar a su propósito.

Cuantas veces ocurre que nuestra mente desea expresar un No ante una situación, el cuerpo se acomoda, lo piensa, se organiza pero llegado el momento algo lo paraliza.

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Entendemos que decir «No» es una de las declaraciones más importantes que las personas enfrentan. Al manifestar un No ó un Basta, los sujetos abrazan su autonomía y legitimidad como individuos únicos que son, por tal motivo al realizar una declaración nos comprometemos con nuestro objetivo y como dice Echeverría con nuestra propia dignidad.

Como sujetos que somos, podemos aceptar y afrontar el estado de las situaciones que nos toca vivir y también nos acomodamos a las demandas que otros individuos podrían hacernos. Y aunque nadie puede impedir que nos expresemos en total libertad y autonomía, el precio de no hacerlo puede resultar muy alto para nosotros, para nuestro Estar Siendo y para nuestro Cuerpo que también lo percibe.

O sea, noto que a mis consultantes les provoca una reacción del tipo “Sí pero no”… “quiero decir a mi jefe que no estoy cómodo con mi tarea actual después de tantos años porque siento que he crecido” pero afrontar el momento y escucharse a sí  mismo en su propio reclamo, hace que siga soportando una situación que ya no está cómodo ni desea seguir pero no puede salir de su propio dilema; el cómo hacer, qué me pasa y el cómo lo manejo,  angustian enormemente a las personas.

Este hecho nos lleva a repensar en historias propias. Porque sucede que cada vez que evaluemos en decir «No» y no lo digamos, observaremos nuestra dignidad comprometida. Por ende, toda vez que digamos «No» y eso no fue tenido en cuenta por el otro, el sentir que surge, es la falta de respeto a nuestra persona.

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El No, el Basta son declaraciones que juegan un papel decisivo en nuestras relaciones en general, ya sean del tipo más cercano como la pareja, la relación filial, la relación laboral, la relación entre colegas cercanos y hasta la amistad en general.

Entonces, valoremos que aunque el precio sea alto, como individuos podemos seguir ejerciendo nuestro poder de decir que No. En principio, esta maravillosa declaración define el respeto que nos tenemos a nosotros mismos y que tendrán los demás; nadie nos lo puede quitar! Cada vez que digamos un NO, el mundo ya no será como lo veíamos y tampoco los demás verán lo mismo en nosotros.

Como diría Echeverría “La palabra genera una realidad diferente. Después de haberse dicho lo que se dijo, el mundo ya no es el mismo de antes. Este fue transformado por el poder de la palabra.”

Es muy profundo el cambio pero hay que proponerse el desafío y allí estaré para tu descubrimiento!!

Consultas :info@mariaestherantezana.com

Wtspp: 1141800953

Lic. Maria Esther Antezana

Coach Ontológico Profesional

Especialización en Gestión Corporal y Emocional