Edición Noviembre 2020

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Tratamiento de las Emociones en Pandemia

Me parece interesante compartir una mirada de Enrique Espinosa Cifuentes, Dr. en Filosofía dirigida a todos aquellos que trabajamos con consultantes. Estoy completamente de acuerdo que nuestro trabajo de coach consiste en orientar para alcanzar logros, completar objetivos y manejar la emoción de nuestro consultante.  Entre nuestras funciones, la tarea es escuchar y respetar al coachee en el espacio de consulta;  sabemos que siempre aparecerá la  emoción y muchas veces el interesado no comprende porqué ocurre ante un desconocido, sin embargo, es un gran trabajo cuyo resultado "es un darse cuenta personal" y aunque muchas veces, es duro reconocerlo,  esta tarea permite el crecimiento del coachee con el correspondiente acceso a su liberación. También me parecieron apropiados los comentarios de Dr. Cifuentes, ya que la profesión de coach se presta para uso indebido de muchos que no lo son y pueden generar un daño a aquel que se acerca por desconocimiento. Desconocer la importancia de las emociones en una sesión, habla más de la irresponsabilidad de quien lo realiza en nombre de una noble disciplina.

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“Sabemos que hay emociones básicas o primarias, y secundarias. Las básicas son entre 4 y 7, según los diversos autores de psicología. Emocionar es una función psíquica, de manera que su estudio corresponde a la ciencia de la psicología, y también a las neurociencias.

De partida no hay emociones negativas ni positivas.  Las emociones son respuestas biológicas, posibilitadas por la actividad química de las neuronas en sus sinapsis. Los elementos químicos de las neuronas forman los más de 60 neurotransmisores identificados en el cuerpo humano. Estas sustancias posibilitan que sintamos miedo, alegría, enojo, tristeza, etc. Estas emociones son comunes en los mamíferos, no solo en los humanos.

En los humanos, las emociones básicas están afectadas por los pensamientos, por eso podemos sentir miedo, por ejemplo, sin una amenaza presente que cause un miedo justificado. Muchos de nuestros miedos provienen de nuestra imaginación, o de nuestra anticipación catastrófica.

Edición Noviembre 2020Las emociones básicas son inevitables e involuntarias, vienen sin que queramos. No podemos controlar el hecho de que nuestro organismo reaccione con miedo ante una amenaza, o con alegría ante una buena noticia, o con enojo cuando se invade nuestra intimidad o nos hacen daño. Las reacciones emocionales son normales, pero pueden tornarse patológicas o disfuncionales, y allí se necesita tratamiento terapéutico.  Se tornan disfuncionales (o sea no nos ayudan a vivir bien) cuando vivimos casi permanentemente en alguna de ellas, por ejemplo, enojados por todo y con todos.

La gestión de las emociones de las que hablamos en coaching, no tienen el objetivo de impedir que las emociones aparezcan cuando vivimos determinadas circunstancias, ni de transformar las emociones. No estamos en condiciones de controlar nuestra emocionalidad básica ni de manejarla a voluntad.

Y eso no quiere decir que seamos víctimas de las emociones, porque ellas no son victimarias; están en nuestra biología para ayudarnos a afrontar la vida de manera adecuada y salir airosos. Tienen la función de preservar nuestra vida y la de la especie humana.

¿Qué es gestionar las emociones? Desde la interpretación de la AACOP significa:

  • Primer lugar acompañar al coachee para que reconozca y acepte su emocionar (no para que lo demonice),
  • Segundo lugar que el coachee identifique qué le está diciendo su emoción (no luchamos contra las emociones, ni las controlamos,  sino que observamos a qué cosa que está afuera del emocionar ellas apuntan)
  • Tercer lugar asistimos al coachee para que diseñe un estado de ánimo alineado con sus objetivos y compromiso declarado, mediante una nueva mirada de su situación, un nuevo diseño lingüístico para hablar de lo que le pasa y lo que siente, y nuevas acciones, de modo que esta nueva manera de pararse ante la-vida-y-sus-circunstancias le abra posibilidades de lograr el objetivo que desea.

Edición Noviembre 2020Los coaches ontológicos intervenimos en el dominio emocional sólo cuando las emociones y los estados de ánimo del coachee le dificultan el desempeño para lograr sus objetivos. No abordamos el emocionar con un objetivo terapéutico. Los coaches no somos profesionales de la salud mental, a no ser que también seamos psicólogos o psiquiatras, obviamente.(…)  Escribo esto con el ánimo de compartir mi conocimiento y experiencia con mis colegas y estudiantes de coaching, a fin de que no hagamos planteos ni tengamos prácticas que perjudiquen la salud mental de las personas. Cuando una persona está “muerta de miedo” ante amenazas como la pandemia global que vivimos, sumado a la incertidumbre laboral, a los efectos del aislamiento social y otras causas, decirle que tiene un demonio adentro, o hacerla sentir culpable de su miedo, es actuar con suma ignorancia del funcionamiento del aparato psíquico humano y con total desconocimiento del abordaje atinado en estos casos. (…) Espero que los aficionados al coaching y los que saben un poco, estudien más, se asesoren con profesionales idóneos y tengan humildad, cautela, y compasión en el trato con las personas vulnerables.” Dr. Enrique Espinosa Cifuentes, Ph.D.  Doctor en Filosofía

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